Me caga, me reemputa las personas que piden dinero en el metro, y más cuando son persona que con tennis disque de marca o gente gorda, que no mamen; vendan cosa, como los demás, pero si venden cosas no nos las den a la de a fuerzas, sobre todo porque soy un pendejo que se siente mal por los demás y con sus pinches palabras hacen que uno se sienta peor de no darles ni un centavo, además no dejan leer a gusto. Debo de admitir que rara vez venden cosas realmente útiles, o deliciosas (el libro de chistes o dulces de 5 pesos), pero me caga, me caga todo.
El mejor espectáculo lo da el metro, cuando el niño pone los vidrios en el suelo y se avienta a ellos. Eso es gore, eso lo disfruto, porque disfruto ver la desgracia ajena, me hacen recordar que físicamente no sufro tanto como otros.
No odio el metro, a pesar de que ya me han robado, odio a las personas, siempre las he odiado, son pocas las personas que no odio, y me caga todo, me caga tu estúpida sonrisa y tus pechos tamaños durazno.
Por todo lo demás, una sonrisa a todos ustedes. Espero que los chicos y chicas que me agradan les vaya bonito.
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